sábado, 15 de julio de 2017

EL OBISPO PIDE “DISPONIBILIDAD, SERVICIO Y ORACIÓN” A LOS DOS NUEVOS DIÁCONOS ORDENADOS ESTE SÁBADO EN LA CATEDRAL.


El obispo de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge, ha pedido “disponibilidad, servicio y oración para sanar el interior del corazón” a los seminaristas José María González de las Herranes Weh (Santander, 1971) y Juan de Cáceres Cabrero (Santander, 1978), que han sido ordenados diáconos, en la tarde de este sábado 15 de julio, durante una misa que se ha celebrado a las 17,00 horas, en la S.I.B. Catedral de Santander.

Mons. Sánchez aprovechó la afluencia de fieles en el templo para efectuar un llamamiento a las familias “para que trasmitan la fe a sus hijos y apoyen las vocaciones cuando florecen entre los hijos”. El prelado advirtió que “si no se transmite la fe, difícilmente surgirán nuevas vocaciones”. Los nuevos diáconos serán en unos meses ordenados sacerdotes, tras ejercer durante un tiempo la misión para la que han sido conferidos en parroquias de la Diócesis.

El primero de los ordenados, José María González, de 46 años de edad, se licenció en Historia, en Salamanca, y después realizó un post-graduado en Archivos, sector donde trabajó varios años.

Sus primeros indicios de la vocación nacieron durante los estudios en Salamanca, cuando entra a formar parte de un grupo de creyentes que dirigían allí los capuchinos, lo que “supuso un acercamiento a la Iglesia”. Tras regresar a Santander, “sintió la necesidad de prestar algún servicio” que canalizó a través de la Ong Entreculturas (Jesuitas) de ayuda al Tercer Mundo, y más tarde en Intermón Oxfam.

En los últimos años de su formación en el Seminario de Corbán (los estudios duran seis años), también ha prestado ayuda pastoral en la parroquia de Montesclaros y Santa Micaela de Santander (Cazoña).

El nuevo diácono le pidió en estos momentos “al Señor que me siga alentando para que sea fiel a esta vocación de servicio que Él me ha dado, a la vez que le doy gracias”.

El segundo seminarista que recibió el orden sagrado del diaconado ha sido, Juan de Cáceres Cabrero, de 39 años de edad. Comenzó a estudiar Derecho, pero más tarde decide dedicarse a la hostelería, sector en el que permaneció diez años al frente de varios negocios.

En este ambiente es donde siente “la llamada de la vocación precedida de un ciclo de interiorización”, y es cuando “decido acercarme a la Iglesia y vivir la fe que me habían transmitido mis padres”. A esto hay que añadir que “tuve un encuentro personal con Cristo”, matizó.

Ahora, ante su nueva encomienda, ha mostrado su “agradecimiento al Señor” y desearía ser un pastor que “acompañara a otros en momentos de dificultad y, como ha dicho el Papa Francisco, intentar “ofrecer una Iglesia que sea como un hospital de Campaña”. También ha prestado ayuda pastoral en la parroquia de Santa Cruz de Bezana.
 

Mensaje del Obispo


En la celebración se encontraron numerosos familiares y amigos de José María González de las Herranes Weh y de Juan de Cáceres Cabrero. En su homilía, el obispo dijo a los nuevos diáconos que la misión “se hace sirviendo y llevando a Cristo dentro, como a alguien que le fascina su figura”.

Igualmente, les instó en que el Evangelio debe de ser su divisa, convirtiendo en “fe viva los que se lee en sus páginas, enseñándolo y poniéndolo en práctica”.

Mons. Sánchez Monge pidió a los dos nuevos diáconos “disponibilidad, servicio con humildad y mansedumbre y a orar para que seáis sanados por el Señor. Le exhortó a ofrecer a Cristo sus fatigas, “pero también las esperanzas”. “Jóvenes, dejaos seducir por el Señor”, apostilló con firmeza.

  Funciones de un diácono


En la ordenación, los diáconos reciben una gracia sacramental propia y, en comunión con el obispo y el resto de los sacerdotes, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la Palabra y de la caridad.

Igualmente, es oficio propio del diácono administrar el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, así como asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia.

Asimismo, están conferidos para llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo; presidir el culto y la oración de los fieles, administrar los sacramentales y presidir el rito de los funerales y sepultura.


GABINETE DE PRENSA_Obispado de Santander Santander, 15 JULIO 2017

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